martes, 25 de noviembre de 2008

Seleccion de poemas de Baudelaire

XXIV
Te adoro como adoro la bóveda nocturna,
!oh vaso de tristeza, oh grande taciturna!
Y tanto mas te amo, cuanto más me reproches,
porque tu sola eres el lujo de mis noches.
Se pudiera añadir aun, irónicamente,
más que hay de mi a los cielos, aunque es irreverente.
Al ataque me lanzo con furores insanos
como sobre un cadáver un coro de gusanos,
y -!oh mi cruel enemiga, oh mi bestia implacable!-
hasta esa frialdad te hace mas adorable.

CXXI
La Muerte de los Amantes

Tendremos un lecho de suaves olores,
divanes profundos como sepulturas,
y en tallos y búcaros nos darán las flores
aromas extraños bajo albas mas puras.

Nuestros corazones, amando a porfía,
darán de su antorcha la llama postrera:
dos llamas gemelas son tu alma y la mía,
espejos que miran la eterna ribera.

Relámpago único, centella preciosa,
una tarde mística de azul y de rosa,
el adiós seremos, el llanto, el sollozo.

Y después un ángel, abriendo las puertas,
los espejos turbios y las aguas muertas,
resucitaran temblando de gozo.


Suplemento a las Flores del Mal

Madrigal triste
I

¿Que me importa de tu cordura?
!Sé bella! !Y sé triste! Que el llanto
le da a tu rostro cierto encanto,
cual la lluvia a la flor la frescura,
y el rió al paisaje otro tanto.

Te adoro cuando de tu frente
acaba de huir la alegría,
cuando tu alma se torna sombría,
porque se cierne en tu presente
la negra nube de algún día...

Cuando tu pupila florece
con una lágrima quemante,
y a pesar de mecerte al instante
en mis brazos, tu angustia parece
el estertor de un agonizante.

Yo aspiro -!esencia divina,
himno profundo, delicioso!-
tu sollozo en que el llanto culmina
y su corazón ilumina
como un cristal maravilloso.


HIMNO A LA BELLEZA

¿Bajas del hondo cielo o emerges del abismo,
Belleza? Tu mirada, infernal y divina
confusamente vierte crimen y beneficio
por lo que se te podría al vino compararte.

Albergas en tus ojos al poniente y a la aurora,
cual tarde huracanada exhalas tu perfume;
son un filtro su besos y un ánfora tu boca
que hacen cobarde al héroe y al niño valeroso.

¿Del negro abismo emerges o bajas de los astros?
Como un perro, el Destino sigue ciego tu falda,
al azar vas sembrando el luto y la alegría
y todo lo gobiernas sin responder a nada.

Caminas sobre los muertos, Belleza, y de ellos te ríes;
el Horror, de tus joyas no es la más hermosa
y el Crimen, entre todas tus costosas preseas
danza amorosamente entre tu vientre triunfal.

[...] Qué tu llegues del cielo o el infierno, ¿qué importa?
Belleza, inmenso monstruo, pavoroso e ingenuo,
si tu mirar, tu risa, tu pie, me abren las puertas
de un infinito que amo y nunca conocí.

Satánica o divina, ¿qué importa?, Ángel, Sirena,
¿qué importa? Si tu vuelves, hada de ojos de raso,
resplandor, ritmo, aroma, ¡oh mi señora única!
Menos odioso el mundo, más ligero el instante.

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